jueves, 21 de abril de 2011

El lado Heavy de Emiliano Salinas

Dan Helloween y Stratovarius último concierto en México

Asiste Emiliano Salinas al concierto de Helloween y Stratovarius así lo dio a conocer el hijo del ex presidente por medio de las redes sociales este domingo.

¿Cómo es la vida de un metalero? Muchos no se imaginarían que el doctor en Economía por la Universidad de Harvard Emiliano Salinas, asistiera al concierto de este domingo en el Circo Volador, donde se presentaron las legendarias bandas europeas de power metal.

“Hace mucho que no veía un evento donde TODOS vienen de negro”, escribió Salinas en su Twitter, después de recomendar la obra de teatro “Casi un Pueblo” la cual vio con su novia Ludwika Paleta.

Salinas narraba los por menores del heavy metalero concierto; “Stratovarius la hizo en grande. Ahora sí venga Helloween!! Muy bien @circovolador”, alrededor de las 10:30 de la noche “Esperando el encore de Helloween y un compadre grita “ya salgan que me cierran en metro!” #priceless”.

También Salinas subió dos fotos del concierto una de cada banda, recordemos que Helloween dio su ultimo concierto en México este domingo, para continuar su gira en El Salvador, Costar Rica, Perú, Venezuela, Colombia y Chile.




El novio de Paleta es fundador del Movimiento INLAK'ECH porla Paz, A.C. organización que pretende hacer frente ante el miedo generado por la violencia, según una entrevista de una revista de sociales.

domingo, 17 de abril de 2011

Armadillo



Armadillo documental de la guerra en Afganistán

Soldados daneses viven a menos de 800 metros del enemigo


Soldados daneses llegan al campamento militar Armadillo en Helmand, Afganistán, justo en el frente de batalla contra los talibanes, el enemigo ha no menos de 800 metros. El Documental “Armadillo” empieza en Dinamarca cuando los jóvenes dejan a sus familias para enlistarse al ejército, los vemos convivir con sus seres queridos y en una fiesta con bailarina.

En el aeropuerto todo es llanto y abrazos emotivas despedidas, pero al llegar al campamento Armadillo, se oyen a lo lejos las explosiones que son normales en aquel lugar, además les informan del arrojo que tiene los talibanes, pues diez hombres pueden enfrentar a 40 soldados europeos perfectamente armados sin ningún problema.

En los patrullajes con por los campos de arroz y amapola, tendrán contacto con la gente y el traductor intentará hacer un puente de comunicación entre los militares y la gente del pueblo, pero estos últimos se encuentran entre la espada y la pared, por un lado los soldados daneses destruyen sus campos y bombardean sus casas, y por el otro los talibanes ejecutan a quienes colaboren con los extranjeros.

A pesar de la enorme tecnología de las fuerzas extranjeras (aviones portátiles que rastrean la zona, bombardeos aéreos, equipos de intercomunicación y grabación en los solados), estas son golpeadas por los talibanes. En un atentado es herido el comandante de los daneses, en una emboscada mueren varios soldados y seremos testigos de una emboscada donde los talibanes son acribillados en una zanja.

Sin narraciones en off, el documental “Armadillo” parece una ficción los soldados se muestran desencantados cuando esta por terminar su periodo de seis meses en Asia, algunos regresaran heridos otros no regresarán, pero después de convivir con sus familias, muchos decidirán volver a luchar por la libertad y la democracia y preparan su regreso para el año 2011 a tierras afganas.

Es notable el trabajo del director Janus Metz pues grabar en el frente de batalla nunca es fácil, además que hecha mano de la tecnología militar para algunas escenas, podemos ver como un grupo de rebeldes es bombardeado, también se aprecia desde la cámara en el casco de un soldado justo el momento de lucha cuerpo a cuerpo contra los afganos.

El montaje es genial de un video juego se pasa a la vida real, en el caso de este documental el zoom es una herramienta indispensable, pues es la única manera de acercarse a algo que pude ser peligroso.

Sin discurso político o mirada pacifista, el documental llegará a la Ciudad de México gracias al Festival Ambulante, recordemos que la cinta fue ganadora en Cannes 2010, también se presentó en el Festival de Morelia donde recibió un premio de la crítica.

Los activistas ¿la entenderán?

El valedor

Por Tomás Mojarro

¿Seguiremos exigiendo a nuestro enemigo histórico? ¿Demandarle al tigre que por amor a nosotros se vuelvan vegetariano? Para ilustrar esta que ha sido mi tesis Tommy Douglas, canadiense, utiliza otra clase de personajes. Aquí, recreada, una fábula que si no la entendemos pero para nosotros y para el país. El ganancioso va a ser, como siempre, el tigre. Aberrante.

La fábula describe un país de ratones, Mouseland, donde los pequeños roedores vivían y jugaban, nacían y morían como ustedes y yo, y que incluso votaban y se habían dad su gobierno, integrado por enormes y gordos gatos negros.

¿Extraño que los ratones elijan un gobierno de gatos? Estudien tan sólo la historia de México, desde Guadalupe Victoria hasta hoy día, y podrán comprobar que los roedoras, jura el canadiense, “no eran más estúpidos que nosotros”. No estoy hablando mal de los gatos, dice. Ellos eran buenos felinos, ejercían el gobierno con dignidad, creaban buenas leyes, unas leyes excelentes, para los gatos, por más funestas para los ratones. Una de estas leyes decretaba que la entrada a la ratonera fuese lo suficientemente grande como para que un gato pudiera introducir su pata. Otra estipulaba que los ratones sólo podían desplazarse a cierta velocidad para que el gato obtuviese su desayuno sin esfuerzo físico. ¿Lo iremos entendiendo?

Las leyes eran muy buenas para los gatos, pero tan rudas para los ratoncitos que de repente, cuando no pudieron soportar más, decidieron que algo tendría que hacerse, y fue entonces: echaron del gobierno a los gatos negros… para sustituirlos con gatos blancos, que habían realizado una soberbia campaña electoral. “Lo que Mouseland necesita es más amplitud de criterio. El problema son las entradas redondas a las ratoneras. Si nos eligen decretaremos por ley unas estradas cuadradas”.

¡Eureka! Cómo los ratones ya no pudieron soportar la situación votaron a favor de los gatos negros, que regresaron al poder antes de que, desilusionados, los ratoncitos acudieran a gatos mitad negros y mitad blancos. Coalición, llamaron a la maniobra. Los ratoncitos, de mal en peor. Ya en el colmo de la desesperación intentaron un gobierno de gatos de piel moteada, y hasta creyeron haber encontrado la solución en un gobierno de gatos que producían sonidos idénticos a los de los ratones. Pues sí, pero lástima: comían como gatos. México.

¿Entendemos ahora? El problema no está en el color de los gatos. El problema es que se trata de gatos, que como gatos cuidan los intereses no de los ratoncitos, sino de los propios gatos. ¿Algún día lo llegaremos a entender y adquirir conciencia de enemigo histórico?

De repente, el escándalo: llegó un ratoncito con una idea (mucho cuidado con quien tiene una idea): “¿Por qué seguimos eligiendo un gobierno de gatos, compañeros? ¿Por qué no elegimos un gobierno de ratones?” ¡Horror!, exclamaron. “Este es un comunista, ¡enciérrenlo!”. Y lo encarcelaron.

“Pues sí, los ratones pueden encerrar un ratón o un hombre, pero no pueden encerrar una idea”. ¿Lo entendió alguno? ¿Lo comprenderían los “activistas” que ¡exigen! a los gatos que por amor a nosotros cambien su dieta a yerbitas del campo y a los ratoncitos nos dejen en paz? Lo dudo. (Lástima)



Goliat Euriviel

Lunes 4 de abril Página 25 periódico METRO del Grupo Reforma

El valedor

Por Tomás Mojarro

Y se llegó la fecha de la contienda. Fresco amaneció Goliat, hombre de guerra, como fresco amaneció el día en aquella explanada orillera del desierto. Del caserío, a lo lejos, el vientecillo acarreaba toques marciales, cajas de guerra, rumor de muchedumbre que se acerca, expectación. Hoy es el día. Hoy se jugará la suerte de dos tribus enemigas, y todo depende de él, de Goliat, hombre de guerra.


Confiado, sereno. Para el guerrero terminaron los días de tensión y esas noches que pasó en un dormitar miserable, del que a sacudidas los desenterraban aquellas visiones donde se veía a sí mismo roto y caído, desmadejado y a merced del enemigo todavía incógnito. ¿Quién sería él? A tantos rudos de talante fiero observaba en la tribu enemiga. ¿A cuál de los tales en duelo a muerte tendría que enfrentar? Esta incertidumbre, las pesadillas y el amargor en la boca por tragos no de mosto sino de bilis. Goliat Eruviel…

Pero la angustia quedó atrás; terminó por los buenos oficios de sus espías que día, con día, infiltrados en las líneas enemigas, esforzábanse por descubrir la entidad del guerrero que se le iba a enfrentar. ¿Ese héroe curtido a contiendas, aquel gigantón, el de las correosas carnes, ducho en la lidia cuerpo a cuerpo? ¿Qué arma mortífera tendría qué confrontar? Y esa tensión, el insomnio, el ahogo. Por momentos olvidaba resollar…


La noche de anoche, de la que hoy, se ríe con desdén, resultó la peor de las noches: al peso de las sombras se soñó decapitado por el rival incógnito. Lo zarandeó el ahogo y se alzó, jadeante empapado en sudor, y a tarascadas buscaba aire con qué revivir los pulmones. Mi enemigo, mañana ¿quién irá a ser? El alba, allá afuera, hacia amagos de clarear. Eruviel, hombre de guerra…

El tal abandonó el lecho y trepó al montículo. A la lechosa claridad de la lucha contempló la explanada donde se decidiría la suerte de dos tribus enemigas. Trémulo contempló el claro en la zona musgosa donde él (los de su tribu, detrás expectantes), confrontaría al enemigo. Y tal flaqueza del ánimo, que le retiraba el apatito de vivir. En figones, prostíbulos y tabernas lo extrañaban. Goliat.

Amaneció en el campamento. La hora sonó. Los combatientes y sus tribus, en un ambiente electrificado, aguardaban la señal. Ahora sereno ya, despectivo, el gigantón mide con la vista al enemigo que tiene enfrente, que lo ve con tranquilo mirar. Y qué enemigo, dioses…

De no creerlo. ¿En qué estarían pensando los estrategas enemigos? Le enfrentan (¡a él, león guerrero!) no a un soldado de combate, no al veterano de mil contiendas, no a un general de su ejército, sino (de no creerse, dioses) ¡a un simple pastor de ovejas! A semejante Encinas de esmirriada catadura y tan corto de alzada, que no acaba de embarnecer. ¡Y sin armadura ni almete, ni escudo ni arma ninguna, que no sea el pecho al aire, la barba cana al frente! ¡y una honda en la diestra! Dioses…

Goliat, en cambio: altísimo, formidable, corpachón forrado de acero y el arma ofensiva dispuesta. Véanlo mirar al antagonista no con temor, no con preocupación, ni siquiera con odio: con desdén. ¿Y ese redrojillo fue el que en mi mal sueño me revolcó en el polvo frente a mi tienda para terminar trozándome el cuello? Y luego crean en los sueños, espejismos de la tenebra. “Revolcar a Luis Felipe era PAN comido; a este redrojillo Encinas, más fácil aún”.

¿Lo que más tarde ocurrió? La respuesta, después del próximo tres de julio. (Se reciben apuestas.)